Feb 06 2010

Cannabia y Trappístes Rochefort. Con demasiados coj…

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Se trata de dos brebajes bastante amargos. De manera que no acabo de encontrar el momento de consumirlas, ni solas ni acompañadas…

Siempre había tenido curiosidad por probar la cerveza de cáñamo Cannabia Ber, pero su sabor es realmente decepcionante. Muy espesa, casi puedes notar los posos en la lengua… con bastante graduación.

Lo mismo le ocurre a la Trappístes. Te emocionas por la apariencia, pero la decepción llega con el primer trago. Dura, excesivamente espesa y fuerte, hasta el punto de que no sabes si te estás tomando una birra o un coñac y cuando la terminas mejor directo al catre.

Quizás estén hechas para los pistoleros del lejano oeste, pero yo… paso.

Cannabia Ber: desde 1996, la primera bebida con cáñanamo; 4,8 grados y está producida en la UE. www.cannabia.com (la url está rota)

Trappístes Rochefort: 9,2 grados, Authentic Trappist Product. Abbaye St-Remy. Todo un mundo belga! http://www.trappistbier.be/

Por cierto que existe una gran pasión alrededor de las chapas de cervezas y las Trappist de colección cuentan con bastante valor: http://www.todocoleccion.net/rns-chapa-cerveza-belga-trappist-westmalle-tripel-bebida-belgica~x14555257

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Feb 05 2010

Curso sobre crítica televisiva en la UA

Los profesores de la Universidad de Alicante: Raúl Rodríguez y Kiko Mora; el crítico de televisión y cine Antonio Sempere (profesor de la Universidad Miguel Hernández de Elche) y el realizador, productor y presentador de televisión José Luis Pérez Aranda (LocaliaTV), impartirán el curso CECLEC
(4 cr.) CRíTICA DE LA TELEVISIÓN
Del 21 de abril al 19 de mayo en la UA, en horario de mañana (L, X y V de 10 a 13 horas).
La matrícula está abierta todavía y
quedan plazas libres
¡Os animamos a apuntaros!
Más información en:

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Ene 25 2010

Asco de bancos

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La mañana era gris, no por la falta de sol. El telediario de las siete abría con las atroces imágenes ocasionadas por el terremoto de Puerto Príncipe. En aquel momento y durante los siete días posteriores a la tragedia, se desconocía el número total de muertos, pero algunos medios ya contabilizan miles. A día de hoy la ONU informa que la cifra de cadáveres ronda los 150.000 y casi 200.000 el número de heridos. El infierno se ha instalado en Haití.
Las peores catástrofes casi siempre tienen lugar en aquellos lugares más pobres y necesitados. No es  una cuestión de casualidad. Tampoco se trata de un capricho del destino. Es más sencillo. Si un seísmo como el que ha asolado la capital haitiana tiene lugar en una región desarrollada, el número de heridos se cuenta con los dedos de una mano. La pobreza es la plaga y la condena que sufren estos iguales. Ante situaciones como ésta, el frío da menos frío y los problemas diarios se tornan triviales. Es prioritario tomar conciencia. Y así lo han hecho miles de personas que han querido solidarizarse con el pueblo haitiano.
Entre las lágrimas, las imágenes desgarradoras, los rescates esperanzadores y la conmoción, muchas personas, a pesar de no contar con una situación económica lo que se dice ‘boyante’, han echado mano a su bolsillo aportando lo que han podido. ¿Y qué aptitud han tomado algunos bancos ante esta situación? Cobrar, cobrar y  sacar tajada de las transferencias, que es lo único que saben hacer. Es vergonzoso escuchar a las entidades defenderse del malestar de los clientes por el cobro del porcentaje en donaciones solidarias argumentando que  “devolverán la comisión recaudada siempre y cuando la gente la reclame”¡Qué asco se siente ante tanta avaricia!

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Dic 18 2009

El derecho a no tragar

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En estas fechas en las que necesariamente hay que sacar la Navidad a escena, voy a tocar el fa sostenido discordante. No porque me molesten las alusiones a la temática, es más, disfruto al comprobar que mis series de televisión preferidas cumplen con el guión entre árboles, regalos y villancicos. Sin embargo, el interrogante que hoy planteo está más bien situado en otra dimensión mucho menos dorada y amistosa: la de las hojas de reclamaciones. Ya sea desde uno u otro lado del mostrador, escuchar o pronunciar estas tres palabras no mágicas parecerá un presagio de tormenta.
A menudo, algún conocido nos cuenta que le negaron la devolución en aquella tienda, que no atendieron su queja en la otra, o que, finalmente, abonó el dineral de la paella rancia y encebollada sin más queja que el comentario entre los comensales. Asimismo, en raras ocasiones alguien nos comenta que puso una hoja de reclamaciones, cuando se trata de un derecho al que todo consumidor puede recurrir si piensa que el trato, servicio o transacción no han sido los adecuados. En realidad, la medida resulta bastante conciliadora, hasta el punto de que, sin ella, muchas discusiones en establecimientos podrían convertirse en algo menos civilizado.
Entre los motivos por los que intuyo que desestimamos esta medida están: en primer lugar, la falta de información o el desconocimiento por parte del usuario; a continuación, pensar que se trata de una herramienta inefectiva que caerá en saco roto y; por último, la adopción de una aptitud conformista. Si bien es cierto que a través de este documento no obtendremos un resarcimiento económico, al menos pondremos en conocimiento del organismo competente la práctica irregular del comercio en cuestión, aunque no todos estén obligados a facilitar el impreso.
Lejos de animar a los usuarios a que soliciten el formulario de reclamación sin motivo, simplemente, recodar que existe. Más información en http://www.ocu.org

En estas fechas en las que necesariamente hay que sacar la Navidad a escena, voy a tocar el fa sostenido discordante. No porque me molesten las alusiones a la temática, es más, disfruto al comprobar que mis series de televisión preferidas cumplen con el guión entre árboles, regalos y villancicos. Sin embargo, el interrogante que hoy planteo está más bien situado en otra dimensión mucho menos dorada y amistosa: la de las hojas de reclamaciones. Ya sea desde uno u otro lado del mostrador, escuchar o pronunciar estas tres palabras no mágicas parecerá un presagio de tormenta.

A menudo, algún conocido nos cuenta que le negaron la devolución en aquella tienda, que no atendieron su queja en la otra, o que, finalmente, abonó el dineral de la paella rancia y encebollada sin más queja que el comentario entre los comensales. Asimismo, en raras ocasiones alguien nos comenta que puso una hoja de reclamaciones, cuando se trata de un derecho al que todo consumidor puede recurrir si piensa que el trato, servicio o transacción no han sido los adecuados. En realidad, la medida resulta bastante conciliadora, hasta el punto de que, sin ella, muchas discusiones en establecimientos podrían convertirse en algo menos civilizado.

Entre los motivos por los que intuyo que desestimamos este instrumento están: en primer lugar, la falta de información o el desconocimiento por parte del usuario; a continuación, pensar que se trata de una herramienta inefectiva que caerá en saco roto y; por último, la adopción de una aptitud conformista. Si bien es cierto que a través de este documento no obtendremos un resarcimiento económico, al menos pondremos en conocimiento del organismo competente la práctica irregular del comercio en cuestión, aunque no todos estén obligados a facilitar el impreso.

Lejos de animar a los usuarios a que soliciten el formulario de reclamación sin motivo, simplemente, recodar que existe. Más información en http://www.ocu.org

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Nov 27 2009

Estos maravillosos años

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Debido a mi trabajo tengo cierto contacto con gente que acaba de entrar en la veintena, a la cual me encuentro casi diciendo adiós. Les miro, los observo, los examino y, aunque con ciertas cosas sí me identifico, la verdad es que me siento a años luz y no puedo evitar preguntarme, una y otra vez, en qué momento me hice mayor.
Así es que, después de mucho pensar y comentarlo con compañeros en mi misma situación, es decir, en los tai tantos, como dicen algunos, he llegado a la conclusión de que el punto de inflexión llega cuando, de pronto, dices: “¡ale, a buscar trabajo!”. Ese es el primer jarro de agua fría, pero luego vienen algunos otros, sin contar los que están por llegar… cuando te das cuenta de que no hay jefes buenos, que lo de ahorrar es una utopía, que no existe el curro pefecto y, sobre todo. que ¡otra vez es lunes! Y no tanto porque que sea lunes, sino porque el resto de semana se ha debido perder en un extraño jet lag.
No obstante y siendo sincera, no me cambio, de eso nada. Vale que ya no puedo salir de marcha dos días seguidos, que me descubro repitiendo frases que mi madre me ha dicho doscientas veces, que me empieza a molestar el desorden y que me he comprado cortinas. Sin embargo,  lo que he aprendido no tiene precio, y solo vale menos que lo que me queda por aprender.
Y, ya por último y a ver quién es el guapo que me lo niéga… Qué descanso pasar a sentirse uno más del millón de millones de personas y no, ese patito feo, al que le ocurre todo y que, además, es el que peor lo pasa. Brindo por eso.

Debido a mi trabajo tengo cierto contacto con gente que acaba de entrar en la veintena, a la cual me encuentro casi diciendo adiós. Les miro, los observo, los examino y, aunque con ciertas cosas sí me identifico, la verdad es que me siento a años luz y no puedo evitar preguntarme, una y otra vez, en qué momento me hice mayor.

Así es que, después de mucho pensar y comentarlo con compañeros en mi misma situación, es decir, en los tai tantos, como dicen algunos, he llegado a la conclusión de que el punto de inflexión se experimenta cuando, de pronto, dices: “¡ale, a buscar trabajo!”. Ese es el primer jarro de agua fría, pero luego vienen algunos otros, sin contar los que están por pasar… cuando te das cuenta de que no hay jefes buenos, que lo de ahorrar es una utopía, que no existe el curro pefecto y, sobre todo. que ¡otra vez es lunes! Y no tanto porque que sea lunes, sino porque el resto de semana se ha debido perder en un extraño jet lag.

No obstante y siendo sincera, no me cambio, de eso nada. Vale que ya no puedo salir de marcha dos días seguidos, que me descubro repitiendo frases que mi madre me ha dicho doscientas veces, que me empieza a molestar el desorden y que me he comprado cortinas. Sin embargo,  lo que he aprendido no tiene precio, y solo vale menos que lo que me queda por aprender.

Y, ya por último y a ver quién es el guapo que me lo niéga… Qué descanso pasar a sentirse uno más del millón de millones de personas y no, ese patito feo, al que le ocurre todo y que, además, es el que peor lo pasa. Brindo por eso.

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Nov 14 2009

Legado de Juste

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De sabor potente.

Color naranja tostado, casi del tono de la propia botella.

Te deja una sensación picante en la lengua y calienta el estómago a medida que la notas llegar. Es de las que arrastran el sabor en la boca una vez la has tragado.

No es muy espumosa, ni espesa. Al igual que tampoco tiene mucho gas.

En realidad parece que tenga más graduación de la que lleva.

La prefiero para tomar sola o con un pequeño aperitivo, pero no para acompañarla con una comida abundante. Es más bien la copa perfecta de la que disfrutarías en una terraza.

legado de juste1

legado de juste2

De sabor potente.
Color naranja tostado, casi del tono de la propia botella.
Te deja una sensación picante en la lengua y calienta el estómago a medida que la notas llegar. Es de las que arrastran el sabor en la boca una vez la has tragado.
No es muy espumosa, ni espesa. Al igual que tampoco tiene mucho gas.
En realidad parece que tenga más graduación de la que lleva.
La prefiero para tomar sola o con un pequeño aperitivo, pero no para acompañarla con una comida abundante. Es más bien la copa perfecta de la que disfrutarías en una terraza.

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Nov 12 2009

Coronita o Corona

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¿A quién no le gusta la Coronita? No hay nada más suave y ligero. El sabor del alcohol queda totalmente camuflado a pesar de que algo, aunque se trate de poco, sí lleva. En concreto 4,8 grados.

Si tengo que definir en una palabra a esta cerveza mejicana diría que es: refrescante. Porque entra como la seda y a los 20 minutos ya estás pensando en beberte otra.

Cuando estuve en Inglaterra se me ocurrió pedirla, pero la primera vez la camarera no entendía lo que quería. Yo no hacía más que señalarle la nevera donde estaban, pero ella seguía sin comprender. Finalmente, descubrí que allí no las llaman Coronitas, sino Coronas.

Pero, eso sí, tanto allí como aquí, es una cerveza que encaja a cualquier hora del día. Lo que se podría llamar un clásico. Aunque a mí, si me preguntan, las prefiero más potentes.

La más fina

coronita 1 coronita 2

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Nov 10 2009

Bitburger desde 1817

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Entra suave, pero tiene bastante sabor. Es muy clarita, amarillo aguado.

La estoy acompañando con unos cacahuetes dulces y la combinación de sabores me resulta un regalo de los dioses.

Nada espesa, cerveza alemana de 4,8 grados, por lo tanto no muy fuerte. Sin embargo, el aroma sí es bastante intenso, no encajando ni con su color ni con su posterior sabor. Me encanta que una cerveza huela a cerveza.

Es de malta y está fabricada y embotellada en Alemania y según la página web de la marca, www.bitburger.com, desde la compañía se exportan otros tipos de cervezas bastante interesantes como la Koestritzer y la Licher… ya os iré contando.

The perfect pilsner taste

bitburguer 1bitgurguer2

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Nov 08 2009

Leff. The authentic Belgian abbey Beer

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Tiene más de 8 grados (8,2º), pero no se aprecian ni en el primer, ni en el segundo trago. Más bien se empiezan a sentir cuando la notas llegar al estómago. Nada amarga, un poco seca.

Envase peculiar porque viene con un papel que cubre la chapa, como el de las botellas de champagne. La etiqueta lleva el dibujo de una abadía… de las marcas de cerveza más populares en el mundo.

Color tostado tirando a dorado, poca espuma, sin mucho gas.  Algo espesa pero sin pasarse..

Esta Leff belga es, sin duda, una perfecta cerveza para brindar por el comienzo de la nueva categoría del blog.

Comprada en El Corte Inglés y consumida en casa tras media hora de congelador.

PB080017


La auténtica cerveza belga de abadía

PB080018

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Oct 28 2009

Todo encaja

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A raíz de un par de artículos publicados por Javier Marías en su blog y en el País Semanal, debatía hace unas semanas con un compañero de trabajo, durante la comida, sobre las descargas en Internet, para Marías, auténticos robos a mano armada.

Me resisto a reproducir a continuación los argumentos de una y otra parte, porque no estaría añadiendo nada nuevo a todo lo que ya se ha dicho sobre el tema, pero sí voy a hacer referencia a dos enlaces. Por una parte, al libro de Lawrence Lessig, impulsor de las licencias Creative Comons, titulado Cultura Libre. Con tan solo hacer una lectura vertical se descubren algunas claves muy interesantes, que transforman la concepción del sistema tradicional de mercado cultural.

Por otro lado, anoto a continuación uno de los muchos estudios que he encontrado circulando por la red y que demuestran que los usuarios de las redes pear to pear sí compran más música. Éste, concretamente, está patrocinado por el gobierno canadiense, ajeno a sociedades o compañías interesadas en la música industrial.

Me hubiera gustado hacer referencia a estos dos enlaces directamente contestando como comentario en el blog de Javier Marías, pero tiene capada la posibilidad de respuesta. Cada uno hace con su blog lo que mejor le parece, eso faltaba, pero anular el feedback con “coments are closed” es, desde mi punto de vista, desperdiciar la mejor de las posibilidades que ofrece la red en términos de comunicación. Pero bueno… todo encaja.

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