Nov 09 2008

Cultura Subliminal

Published by admin at 21:41 under reflexiones

Alabama, Missouri, Wisconsin, Iowa, Minnesota…Durante estos pasados días, el proceso electoral en Estados Unidos ha ocupado buena parte del espacio en los medios de comunicación, tanto a nivel local como provincial, nacional o comarcal. Hemos vivido muy de cerca el acontecimiento, sin duda histórico, de que una persona de color llegue a la Casa Blanca. Algunos de nosotros lo hemos celebrado, otros no, pero a nadie le ha dejado indiferente.

El hecho es que, entre estadísticas y sondeos previos al cuatro de noviembre, los diarios presentaban elaboradas infografías explicativas del número de votos de cada Estado y su posible color electoral, más próximo al partido demócrata o al republicano. Y observando con detenimiento uno de esos gráficos, me sorprendí grátamente al descubrir que conocía el nombre de cada región. Por supuesto que todos sabemos de la existencia de Nueva York, Mississipi, Texas, California o Washington… Y lo cierto es que no sería capaz de mencionar de carrerilla los cincuenta, ni de situarlos con exactitud en el mapa, pero todos y cada uno me resultan conocidos: Oregón, Idaho, Arizona, Nebraska, Colorado…

Así que no he podido evitar cuestionarme hasta qué punto estarán ellos al tanto de la distribución del mapa político español, más allá de Madrid, Barcelona y, por supuesto, Sevilla, los toros y “olé”. Intuyo que el grado de conocimiento no es comparable y me atrevo a echarle la culpa a las diferentes industrias: la del cine, la música o el deporte espectáculo. Pongamos como ejemplo a Bill Gates, Sexo en Nueva York, C.S.I., Michael Jordan o la MTV. Me pregunto cuánto tardaremos en disfrutar del estreno de series tipo Obama en la Casa Blanca, el sueño americano se hace realidad, que pronto verán la luz. Y entre todas ellas, estoy segura de que habrá alguna que valga la pena, que nos cautivará y de la que disfrutaremos desde nuestros sillones suecos comprados en Ikea.

Luisiana, Arkansas, Nuevo México, Dakota del Norte, Montana… Hay a quien puede resultarle desagradable ser “consumista obligado” de la cultura estadounidense, de la china o de la sueca,  pero yo me siento afortunada. Porque el hecho de conocer el nombre de los cincuenta estados es preferible a no saberlo y, si, además, no he tenido que estudiar para ello y lo he aprendido yendo al cine, comiendo rollitos de primavera,  escuchando música, viendo partidos de la NBA o probando sofás ¿qué más puedo pedir?

No TweetBacks yet. (Be the first to Tweet this post)

No responses yet

Trackback URI | Comments RSS

Leave a Reply