Ago 27 2009
El placer de comer sentado
Cuando observo a la gente que come por la calle aquí en Inglaterra siempre pienso que no acaban de concebir el deleite que supone ingerir sentado. De acuerdo que si tienes prisa y aprieta el enemigo, no habrá más remedio que comerse el hojaldre de pollo y bacon de forma urgente, pero tomarlo como una costumbre es, en mi opinión, obviar uno de los más gustosos placeres de la vida.
Y no estoy hablando de un cucurucho de helado, una manzana o un cómodo calipo. Últimamente he visto a personas devorando entre semáforo y semáforo cosas que a mi me cuesta hasta comer sentada. Por ejemplo, un kebab bañado en sus diferentes salsas, crujientes y grasientas alitas de pollo o tostadas con mantequilla y mermelada. ¿De verdad carecen de 3 minutos para tomarse el desayuno en casa? No creo que se trate de falta de tiempo, realmente no lo creo. Más bien yo lo atribuyo a una cuestión de costumbres y quizás haya otros muchos factores que intervienen de forma muy directa.
Me explico. Si llueve la mayor parte del tiempo no te apetece sentarte en una terraza a deleitarte con el bocadillo. Si, además, lo que te vas a comer no es un apetecible plato de paella, cocido, gazpacho o similar, pues sentarse pierde su encanto y, por último, pero igualmente relevante e influyente, si sabes de antemano que no vas a poder echarte la siestecilla de rigor… pues agarra el hojaldre de puerros que me lo zampo por el camino.
Yo creo que es una costumbre de los pirineos para arriba. Tambien esta la modalidad comer en el tranvia, bus, tren, o como he visto alguna vez aqui en Suiza, comer mientras se va en bici. Todo un arte, conducir sin manos para comerte tu plato del chino. Nos llevan anys de ventaja!
Podrías echar una foto a alguien comiendo en bici, pásamela que la subo al blog. Eso sí que es bueno… pero, sinceramente, no me parece un adelanto, no saben lo que se pierden!
No se, por ejemplo aqui todos quieren hacer la siesta, pero no ven con buenos ojos la jornada partida. En eso le llevamos adelanto.